En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Todo cuanto Danforth ha insinuado es que aquel horror final no fue sino un espejismo. Dice que nada tuvo que ver con los cubos y cavernas de aquellas montañas horadadas por innumerables oquedades hechas como por gusanos, de aquellas montañas de la locura, plagadas de ecos y vapores, que habÃamos cruzado, sino que fue un atisbo diabólico y único de lo que ‘habÃa allende aquellas otras montañas del oeste, de color violeta y coronadas por bullentes nubes, montañas que los Primordiales habÃan rehuido y temido. Es muy probable que todo ello fuera una pura ilusión nacida de la tensión que habÃamos padecido y del espejismo producido el dÃa anterior cerca del campamento de Lake, cuando vimos, sin poder reconocerla, la ciudad muerta del otro lado de la cordillera, pero para Danforth fue tan real que todavÃa padece su influencia.