En las montañas de la locura
En las montañas de la locura ›Algunas partes, especialmente las superiores, parecen ser de roca de colorido más claro que los estratos discernibles en laderas propiamente dichas, lo que indica que son de origen evidentemente cristalino. Desde más cerca me ven muchas bocas de cuevas, algunas de contornos extrañamente regulares, cuadradas o semicirculares. Debes venir y estudiarlo todo. Creo que he visto una pared asentada verticalmente en lo alto de un pico. La altura oscila entre 30 y 35.000 pies. Volamos a una altitud de 21.500 con un frío endiablado que nos caía hasta los huesos. El viento silba y aúlla a través de las gargantas y entrando y saliendo de las cuevas, pero hasta ahora el vuelo no ha revestido peligro alguno.»