En las montañas de la locura
En las montañas de la locura No obstante, había decidido efectuar algunas perforaciones allí mismo como parte del programa general de la expedición, por lo que montó la barrena y puso a trabajar en ella a cinco hombres mientras que los demás acababan de instalar el campamento y de reparar el aeroplano averiado. Se eligió para el primer sondeo la roca visible más blanda -una piedra arenisca que se encontraba a un cuarto de milla aproximadamente del campamento-, y la taladradora hizo excelentes progresos sin necesidad de muchos barrenos auxiliares. Fue alrededor de tres horas más tarde, después de la primer explosión auténticamente potente, cuando se oyeron los gritos del equipo de perforación y cuando Gedney -que hacia las veces de capataz- llegó corriendo al campamento con la asombrosa noticia.