En las montañas de la locura
En las montañas de la locura –probablemente bocas-. Todos estos tubos, cilios y puntas de la cabeza estrellada los encontramos firmemente plegados, con los tubos y las puntas fuertemente adheridos al cuello bulboso y al torso. La flexibilidad es sorprendente a pesar de la extraordinaria dureza.
»En la parte inferior del torso hay una reproducción más primitiva de la cabeza con funciones distintas. Un falso cuello bulboso de color gris claro, sin branquias rudimentarias, sujeta una estructura verdosa en forma de estrella de mar de cinco puntas.
»Brazos recios y musculados, de cuatro pies de largo y de grosor en disminución a partir de un diámetro de siete pulgadas en la base hasta dos y cinco décimas en los extremos. Adherida a la punta de cada brazo hay una pequeña terminación triangular membranosa, con finas venas, de una longitud de ocho pulgadas y una anchura de seis en el extremo final. Esta es la membrana, la aleta o seudopata que dejó huellas en rocas con una antigüedad de entre mil millones y cincuenta o sesenta millones de años.