En las montañas de la locura
En las montañas de la locura »De los ángulos internos de las formas estrelladas salen tubos de dos pies que van disminuyendo de grosor desde un diámetro de tres pulgadas en la base a una tercera parte de ese diámetro en el extremo. Tienen orificios en las puntas. Todas estas partes son correosas y de enorme dureza, pero extremadamente flexibles. Brazos de cuatro pies de longitud con membranas interdigitales empleadas indudablemente para moverse en el agua o en otro medio. Cuando se mueven, muestran lo que parece ser una excesiva musculatura. Tal como los encontramos, estaban todos fuertemente plegados sobre el falso cuello y el final del torso, al igual que sus correspondientes proyecciones del extremo opuesto.
»No puedo decir todavía con toda certeza si pertenecen al reino animal o vegetal, pero las probabilidades están ahora a favor de su animalidad. Probablemente representan una evolución increíblemente avanzada de los radiados, sin pérdida de algunas de sus primitivas características. El parecido con los equinodermos es indiscutible, a pesar de la contradictoria morfología de algunas de las partes.