En las montañas de la locura
En las montañas de la locura El sistema nervioso era tan complejo y se encontraba tan desarrollado que dejó atónito a Lake. Aunque excesivamente primitivo y arcaico en algunas de sus características, el ser poseía un conjunto de centros ganglionares y conjuntivos que suponían un desarrollo enormemente es pecializado. El cerebro, de cinco lóbulos, mostraba una evolución sorprendentemente avanzada y se percibían indicios de un equipo sensorial servido en parte por las cilias, semejantes a alambres, de la cabeza, lo que suponía la existencia de factores ajenos a cualquier otro organismo terrestre. Probablemente poseía más de cinco sentidos, por lo que sus hábitos no podían deducirse por analogía. Lake supuso que debió tratarse de un ser de fina sensibilidad y funciones delicadamente diferenciadas en su mundo primigenio -algo muy semejante a las hormigas y las abejas actuales-. Se reproducía como las plantas criptógamas, especialmente las pteridófitas, tenía cavidades de esporas en las puntas de las alas y crecía evidentemente de un tallo o de un gametófito.