En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Este estado de ánimo sirvió indudablemente para agravar mi reacción ante el extraño espejismo que se desató sobre nosotros, desde un cenit cada vez más opalescente, según nos aproximábamos a las montañas y comenzábamos a divisar las ondulaciones acumuladas de sus estribaciones. Durante las semanas anteriores habíamos visto docenas de espejismos polares, algunos de ellos de un realismo tan misterioso y fantástico como el actual, pero éste tenía una calidad de simbolismo amenazador completamente nueva y misteriosa, y me estremecí cuando el trémulo laberinto de muros, torres y minaretes fabulosos surgió de entre los turbulentos vapores helados que se cernían sobre nosotros.