En las montañas de la locura
En las montañas de la locura –o de sus predecesores- es larga y bien pudiera ser que ciertas consejas hubieran llegado desde tierras, montañas y templos del horror anteriores a Asia y anteriores a cualquier mundo humano conocido. Algunos místicos audaces han insinuado que los fragmentarios manuscritos Pnakóticos tienen un origen anterior al pleistoceno, y han supuesto que los fieles de Tsathoggua estaban tan lejos de ser humanos como el propio Tsathoggua. Leng, dondequiera que estuviera situada espacial o temporalmente, no era una región en la que yo deseara encontrarme, ni me agradaba tampoco la proximidad de un mundo que dio el ser a las ambiguas y arcaicas monstruosidades que Lake había mencionado. En aquel momento deploré haber leído el aborrecido Necrornomicón y haber hablado tanto con Wilmarth, el folklorista de la Universidad, versado en tan desagradables temas.