Herbert West: Reanimador
Herbert West: Reanimador Por entonces era yo su ferviente y cautivado auxiliar, y le ayudé en todas sus decisiones; no sólo en las que se referÃan a la fuente de abastecimiento de cadáveres, sino también en las concernientes al lugar adecuado para nuestro repugnante trabajo. Fui yo quien pensó en la granja deshabitada de Chapman, al otro lado de Meadow Hill; allà habilitamos una habitación de la planta baja como sala de operaciones y otra como laboratorio, dotándolas de gruesas cortinas, a fin de ocultar nuestras actividades nocturnas. El lugar estaba retirado de la carretera, y no habÃa casas a la vista; de todos modos, era necesario extremar las precauciones, ya que el más leve rumor sobre extrañas luces que cualquier caminante nocturno hiciese correr podÃa resultar catastrófico para nuestra empresa. Si llegaban a descubrirnos, acordamos decir que se trataba de un laboratorio quÃmico.