La Llamada de Cthulhu
La Llamada de Cthulhu Cuarenta y ocho años antes el profesor Webb habÃa recorrido Groenlandia e Islandia en busca de ciertas inscripciones rúnicas que hasta ese entonces no habÃa podido descubrir. En la costa occidental de Groenlandia se habÃa encontrado con una tribu degenerada de esquimales, cuya religión, un culto demonÃaco curioso, lo habÃa impresionado sobremanera por su faz deliberadamente sanguinaria y repulsiva. Era aquella una fe que los otros esquimales ignoraban casi del todo, y a la que se referÃan estremeciéndose. Databa, decÃan, de épocas muy antiguas, anteriores al nacimiento del mundo. Junto a ritos anónimos y sacrificios humanos habÃa invocaciones de origen tradicional dirigidas a un demonio supremo o tornasuk. El profesor Webb habÃa oÃdo esa invocación en boca de un viejo angekok, o brujo sacerdote, y la habÃa transcrito fonéticamente, hasta donde era posible, en caracteres romanos. Pero lo que ahora parecÃa importante era el fetiche adorado en ese culto, y alrededor del cual bailaban los esquimales cuando la aurora boreal brillaba muy por encima de los acantilados de hielo. Era, declaró el profesor, un tosco bajorrelieve de piedra con una figura horrible y algunos caracteres misteriosos. CreÃa recordar que se parecÃa, por lo menos en todos los rasgos esenciales, a la criatura bestial que ahora estaban examinando.