La Sombra sobre Innsmouth
La Sombra sobre Innsmouth El sitio era lúgubre, pero apenas me produjo impresión alguna. Me precipité inmediatamente por unas escaleras que descubrí gracias a la linterna. Miré la hora: eran las dos de la madrugada. Los peldaños crujieron levemente bajo mi peso. Corrí escaleras abajo, crucé una especie de granero, en la segunda planta, y llegué a la planta baja. Reinaba en ella la más completa desolación; sólo el eco respondía al ruido de mis pasos presurosos. Por fin llegué al vestíbulo. En un extremo se veía un débil rectángulo de luz que recortaba la puerta que daba a Paine Street. Tomé la otra dirección y me encontré con que la puerta de atrás también estaba abierta. Bajé cinco peldaños de piedra y me hallé al fin en el patio de losas y césped.
La luz de la luna no llegaba hasta aquí, pero se veía el camino sin necesidad de linterna. Algunas de las ventanas de Gilman House estaban débilmente iluminadas, e incluso me pareció oír ruido en su interior. Caminé cautelosamente en dirección a la salida que daba a Washington. Encontré varias puertas abiertas y elegí la más cercana. Atravesé un pasillo oscuro y al llegar al otro extremo, vi que la puerta de la calle estaba sólidamente cerrada. Decidí probar en otro edificio. Volví a tientas sobre mis pasos, pero me detuve en seco junto a la puerta del patio.