La Sombra sobre Innsmouth
La Sombra sobre Innsmouth Por una puerta del Gilman salía un enjambre de siluetas dudosas… Agitaban sus linternas en la oscuridad; el graznido horrible de sus voces se mezclaba con unos gritos apagados en lengua extraña. Las figuras se movían de manera incierta. Me di cuenta de que no sabían qué dirección había tomado, y no obstante, me sacudió un escalofrío de horror. No se distinguían bien sus figuras, pero su andar encogido y bamboleante me producía una inexplicable repugnancia. Lo más desagradable era la figura extraña coronada con su tiara, ya familiar para mí, que avanzaba al frente de la comitiva. Al ver cómo aquellas figuras se desplegaban por todo el patio, mis temores aumentaron. ¿Y si no encontrara ninguna salida a la calle? El olor a pescado se hizo tan intenso, que dudé si sería capaz de soportarlo sin desmayarme. Nuevamente me metí a tientas, en busca de una salida. Abrí una puerta y entré en una habitación vacía; las ventanas estaban cerradas, pero carecían de falleba. Alumbrándome con la linterna pude abrir las contraventanas. Un momento después salté al exterior y cerré cuidadosamente la ventana, dejándola como la había encontrado.