La Sombra sobre Innsmouth
La Sombra sobre Innsmouth Estaba, pues, en Washington Street. Por el momento no se veía un alma, ni había más luz que la de la luna. Sin embargo, a lo lejos, y en distintas direcciones, se oían roncos gruñidos, carreras precipitadas, y una especie de pataleo que no era exactamente un ruido de pasos. No tenía tiempo que perder. Sabía orientarme en la oscuridad, de modo que casi agradecí que estuvieran apagadas las luces de las calles, como es costumbre en las poblaciones rurales atrasadas. Algunos ruidos provenían del sur; no obstante, persistí en mi deseo de escapar en esa dirección. Sabía que encontraría gran número de portales desiertos donde podría refugiarme, caso de tropezarme con alguien.