La Sombra sobre Innsmouth
La Sombra sobre Innsmouth Hice un esfuerzo por dominar mi nerviosismo porque aún seguía expuesto a cualquier mirada inoportuna, y reanudé mi fingida marcha bamboleante. Pero mientras tuve la mar a la vista, mis ojos siguieron fijos en aquel ominoso arrecife. De momento, no comprendí lo que significaban los destellos. Tal vez formasen parte de algún rito extraño relacionado con el Arrecife del Diablo. Puede también que hubiera atracado alguna embarcación en aquella roca siniestra. Torcí a la izquierda y rodeé el parque abandonado. El océano brillaba bajo una luz espectral. Fascinado por el centelleo de aquellos faros enigmáticos, no lograba apartar la vista del arrecife. Fue entonces cuando sufrí la impresión más violenta hasta el momento. Fue tal mi horror que, olvidándome del riesgo que suponía, me lancé frenéticamente a la carrera por la calle negra y vacía, flanqueada de portales desiertos y ventanas sin cristales. Bajo la luz de la luna había divisado en las aguas miles y miles de formas que nadaban en dirección al pueblo. Incluso podría decir, a pesar de la distancia, que aquellas cabezas y aquellos brazos que se agitaban entre las olas eran tan deformes y anormales, que no encuentro palabras para describirlos.