La Sombra sobre Innsmouth
La Sombra sobre Innsmouth Mi carrera terminó antes de llegar a la primera esquina, porque en ese momento oí a mi izquierda el rumor inequívoco de una persecución en toda regla: pasos enérgicos, gritos guturales, ruido de motores… En el acto tuve que cambiar todos mis planes. Me habían cortado la carretera sur, de modo que debía buscar otra salida de Innsmouth. Paré y me refugié en un portal abierto. Después de todo, había tenido la suerte de salir de la zona iluminada por la luna antes de que mis perseguidores aparecieran por la esquina.
La segunda reflexión que me hice fue menos tranquilizadora. Puesto que la persecución se llevaba a cabo por otra calle, era evidente que no me seguían los pasos. No sabían dónde me encontraba, pero no cabía duda de que su conducta obedecía a un plan general encaminado a cortarme la salida. Esto requería que se vigilasen todas las carreteras por igual, lo que me obligaría a huir a campo través y mantenerme alejado de todas las carreteras. Pero ¿cómo escapar, si toda la región era pantanosa y estaba plagada de canales y marismas? Durante unos momentos, me sentí vencido por una negra desesperación, angustiado por la rapidez con que aumentaba el tufo insoportable de pescado.