Las Ratas en las paredes
Las Ratas en las paredes Nos encontrábamos ante una gruta iluminada por una tenue luz y enormemente alta, que se prolongaba más allá del campo de nuestra visión. Todo un mundo subterráneo de infinito misterio y horribles premoniciones se abrÃa ante nosotros. Allà podÃan verse edificaciones y otros restos arquitectónicos -con una mirada presa de terror divisé un extraño túmulo, un imponente cÃrculo de monolitos, unas ruinas romanas de baja bóveda, una pira funeraria sajona derruida y una primitiva construcción inglesa de madera-, pero todo quedaba empequeñecido ante el repulsivo espectáculo que podÃa divisarse hasta donde llegaba la vista: unos metros más allá de donde acababa la escalera se extendÃa por todo el recinto una demencial maraña de huesos humanos, o al menos igual de humanos que los que habÃamos visto unos metros atrás. Como un mar de espuma, aquellos huesos cubrÃan todo el ámbito que abarcaba la vista, unos sueltos, otros articulados total o parcialmente como esqueletos; estos últimos se encontraban en posturas que reflejaban un diabólico frenesÃ, como si estuviesen repeliendo alguna amenaza o aferrando otros cuerpos con intenciones canÃbales.