Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos DAM BOR pegó sus seis ojos a las lentes del cosmoscopio. Sus tentáculos nasales se habÃan vuelto naranjas de miedo y sus antenas zumbaban roncamente mientras dictaba su informe al operador situado a sus espaldas.
—¡Ha sucedido! —gritó—. Ese borrón en el éter no puede ser sino una flota procedente de fuera del continuo espacio-tiempo que conocemos. Nunca nada como esto habÃa aparecido antes. Tiene que ser un enemigo. Dé la alarma a la Cámara de Comercio Intercósmica. No hay un minuto que perder… se encuentra a menos de seis siglos de nosotros. Hak Ni tiene que poner en marcha la flota sin dilación.
(Levanté la vista desde el Windy City Grab-Bag, que me habÃa servido para matar mis ratos de inactividad, en tiempos de paz, en la Patrulla Supergaláctica. El agraciado y joven vegetal, con el que compartÃa mi cuenco de natillas de oruga desde la más temprana infancia, y con el que habÃa recorrido cada pliegue de la ciudad intradimensional de Kastor-Ya)[4] mostraba, de veras, una expresión atemorizada en su rostro de color lavanda. Tras dar la alarma, nos subimos en nuestras bicicletas etéreas y, sin dilación, nos dirigimos al planeta exterior en el que tenÃa lugar las sesiones de la Cámara.
