Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos El cementerio se mantenía tan verde y hermoso como cuando la iglesia estaba en funcionamiento, y las flores cercanas a las tumbas del camposanto eran atendidas tan cuidadosamente como en tiempos pasados. Veían ocasionalmente al viejo sacristán, trabajando allí, como si aún le pagasen por ello, y aquellos que osaban pasar lo suficientemente cerca decían que mantenía conversación fluida con el demonio y con aquellos espíritus que medraban dentro de los muros del cementerio.
Una mañana, me dijo Haines, vieron cómo Foster cavaba una fosa, allí donde el campanario de la iglesia lanzaba su sombra por la tarde, antes de que el sol desapareciera tras la montaña y dejase a toda la aldea en un semicrepúsculo. Más tarde, la campana de la iglesia, silenciosa durante meses, resonó solemnemente durante media hora. Y, al ocaso, aquellos que observaban desde lejos, pudieron ver cómo Foster sacaba un ataúd de la casa parroquial en una carretilla, depositarlo en la fosa con escasa ceremonia y recubrir el agujero con la tierra.