Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos EN EL VERANO DE 1927 interrumpí bruscamente mi gira turística por Nueva Inglaterra para regresar a Cleveland en un estado de crisis nerviosa. Apenas he mencionado detalles de tal viaje, y no creo que lo hiciese ahora, de no mediar un recorte reciente de periódico que ha hecho reverdecer la tensión que antes sentía. Un fuego incontenible, según parece, ha devorado la mayor parte de las antiguas casas vacías situadas a lo largo de los muelles de Innsmouth, así como cierto número de edificios levantados más al interior, al tiempo que una explosión simultánea, que se pudo escuchar desde muchos kilómetros alrededor, destruyó, hasta una enorme profundidad, el gran arrecife negro situado a unos dos kilómetros de la orilla, allí donde el fondo del mar desciende abruptamente para formar un abismo insondable. Por ciertas razones, he sentido una enorme satisfacción en tales sucesos, e incluso el primero de los mismos me parece más una bendición que un desastre. Me alegro especialmente que la vieja fábrica de joyas, construida en ladrillo, así como la Orden de Dagón, adornada con columnas, hayan desaparecido con los demás. Se habla de incendio provocado, y supongo que el viejo Padre Iwanicki podría contar muchas cosas, si quisiera, pero lo que yo sé, en mi opinión, puede dar una nueva perspectiva sobre todo el asunto.
