Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos Recuerdo cuando Nyarlathotep llegó a mi ciudad… la ciudad grande, vieja y terrible, de crímenes innumerables. Mi amigo me había hablado de él, y, prendido por la irrefrenable fascinación y atracción de sus comentarios, ardía en ansiedad de explorar sus supremos misterios. Mi amigo me dijo que era horrible e impresionante, más allá de todo lo que pudiera imaginar mi más enfebrecida fantasía; que se iban a proyectar en una pantalla, en la oscurecida estancia, profecías que nadie sino Nyarlathotep osaría hacer, y que, al chisporroteo de las chispas, surgían cosas de los hombres como nunca antes se habían mostrado ante sus ojos. Y escuché muchos rumores acerca de que aquellos que conocían a Nyarlathotep veían cosas que las demás gentes eran incapaces.