Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos Reconozco haber aminorado el paso un poco ante tal escena. El sol estaba desapareciendo con rapidez tras la montaña y el aire húmedo me hacía estremecer. Envolviéndome el cuello con el pañuelo, seguí adelante. Algo captó mi atención, haciendo que mirase de nuevo. En las sombras del muro de la iglesia se distinguía algo blanco… algo que no parecía tener forma definida. Forzando la vista según me iba acercando, vi que era una cruz de madera muy nueva que coronaba un túmulo de tierra recién removida. Ese descubrimiento me provocó un nuevo escalofrío. Comprendí que se trataba de la tumba de mi tío, pero algo me dijo que no era semejante al resto de las fosas cercanas. No parecía una tumba muerta. De alguna forma intangible, parecía viva, si es que a una tumba se la puede catalogar de viva. Muy cerca de ella, según vi cuando estuve más cerca, había otra tumba, un viejo montículo con una piedra desmigajada encima. La tumba del reverendo Slott, pensé, al recordar lo que me había contado Haines.
No había señales de vida por allí. En el semicrepúsculo, subí la loma baja, sobre la que se alzaba la casa parroquial, y aporreé la puerta. No obtuve respuesta. Circundé la casa y espié a través de las ventanas. El lugar entero parecía abandonado.