Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos De ahà en adelante, vi a Johnson a menudo, sobre todo en reuniones del club literario que él mismo habÃa fundado el año anterior, en compañÃa de Burke, el orador parlamentario Beauclerk; un caballero de posición, Langton; un hombre devoto y capitán de milicias, sir J. Reynolds; el famoso pintor doctor Goldsmith; el prosista y poeta Nugent, suegro de Burke; sir John Hawkins; Anthony Chamier y yo mismo. Nos reunÃamos, por lo general, a las siete en punto de la tarde, una vez por semana, en el Turk’s Head de Gerrand Street, Soho, hasta que la taberna fue vendida y transformada en residencia privada; entonces fuimos sentando reales, sucesivamente, en el Prince s de Sackville Street, Le Tellier’s de Dover Street y en Parsloe y The Tatched House de St. James Street. En tales reuniones se mantenÃa un alto grado de cordialidad y serenidad, que contrastan favorablemente con algunas disensiones y disputas que veo hoy en dÃa en las actuales asociaciones literarias y de aficionados. Esa tranquilidad era aún más destacable por cuanto que aquellos caballeros mantenÃan opiniones muy distintas. El doctor Johnson y yo mismo, entre otros, éramos tories, mientras que Burke era whig y contrario a la guerra con Estados Unidos, y muchos de sus alegatos, en tal sentido, habÃan gozado de amplia difusión. El menos cordial de los miembros era uno de sus fundadores, sir John Hawkins, que más tarde escribirÃa muchas falsedades sobre nuestra sociedad. Sir John, un excéntrico, se negó cierta vez a pagar su parte proporcional de la cena, alegando que en su casa no habÃa costumbre de cenar. Más tarde insultó en una forma intolerable a Burke, lo que hizo que los demás le mostrásemos nuestra desaprobación, y después de tal incidente nunca volvió a nuestras reuniones. Aun asÃ, jamás rompió con el doctor, y fue el albacea de su testamento, aunque Boswell y otros tenÃan sus razones para recelar de la sinceridad de su apego. Otros miembros posteriores del club fueron David Garrick, actor y amigo de la niñez del doctor Johnson; Tho. y Jos. Warton; Adam Smith; el doctor Percy, autor de Reliques; Edward Gibbon, el historiador; Burney, el músico, el crÃtico Malone y Boswell. Garrick logró entrar solo con gran dificultad, ya que el doctor, pese a la gran amistad que los unÃa, sentÃa una gran aversión hacia la farándula y todo cuanto tuviera que ver con ella. Johnson, de hecho, tenÃa el hábito singular de apoyar a Davy cuando otros estaban en su contra, y de refutarlo cuando los demás le apoyaban. No tengo la menor duda de que apreciaba sinceramente a Garrick, ya que nunca se refirió a él en la misma forma en que lo hizo con Foote, que era un tipo de lo más grosero, a pesar de su genio cómico. Gibbon no gozaba de mucha popularidad, ya que tenÃa una odiosa risa sarcástica que ofendÃa a todos aquellos que tanto admirábamos su trabajo histórico. Goldsmith, un hombrecillo siempre atento a su atavÃo y poco brillante en conversación, era mi favorito, ya que yo era igualmente incapaz de destacar en retórica. SentÃa una gran envidia hacia el doctor Johnson, aunque no por eso lo querÃa y admiraba menos. Recuerdo que cierta vez un extranjero, alemán me parece, se sentó con nosotros y que, mientras Goldsmith hablaba, reparó en que el doctor se disponÃa a decir algo. Viendo, en el fondo, a Goldsmith como un simple charlatán en comparación con el gran hombre, el extranjero lo interrumpió y redondeó aquel acto agresivo al gritar: ¡Silencio, el doktor Shonson va a hablar!