Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos Más que un poco molesto por lo poco educado de ese tipo, cuya celebridad me había hecho recabar su aprobación, me arriesgué a replicarle y le informé que me sorprendía que un hombre sensible pudiera opinar sobre la dureza de alguien a quien él mismo admitía no haber leído nunca.
—Eso se debe, señor —repuso Johnson— a que no necesito entrar en contacto con los escritos de un hombre para calibrar la superficialidad de sus opiniones, si el mismo lo muestra con su avidez por mencionar su propia producción en la primera pregunta que me hace.
Habiéndonos convertido después en amigos, hablamos de muchos asuntos. Cuando, para complacerlo, le dije que disentía de la autenticidad de los poemas de Ossian, Johnson me replicó:
—Señor, eso no le da gran mérito, puesto que toda la ciudad lo sabe y no es un gran descubrimiento para un crítico de Grub-Street. ¡Igualmente podría haber sospechado que Milton era el autor de El paraíso perdido!