Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos Sus restos, a pesar del turbulento estado de Italia, fueron enviados a Ravena para su inhumación, pero acabó siendo enterrado en el suburbio de Classe, de donde fue exhumado y escarnecido por el duque lombardo de Espoleto, que envió su cráneo al rey Autharis para que lo usase como copa ceremonial. El cráneo de Ibid fue pasando orgullosamente de rey a rey de la dinastía lombarda. Tras la captura de Pavía por Carlomagno, en 774, el cráneo fue arrebatado al poco sólido Desiderio y llevado entre el botín del conquistador franco. Fue de esa copa, de hecho, de donde el papa León administró la real unción que convirtió al caudillo bárbaro en emperador romano. Carlomagno se llevó el cráneo de Ibid a su capital de Aix y no tardó en enviárselo a su maestro sajón Alcuino y, tras la muerte de este, fue remitido a su gente, en Inglaterra.
Guillermo el Conquistador, cuando se topó con él en un nicho de la abadía, en donde lo había depositado la pía familia de Alcuino (creyendo que era el cráneo de un santo[20] que había derrotado milagrosamente a los lombardos con sus plegarias), rindió reverencia a su ósea antigüedad, e incluso los toscos soldados de Cromwell, al destruir la abadía de Ballylough en Irlanda, en 1650 (adonde había sido transportada secretamente por un católico devoto en 1539, cuando el rey Enrique VIII ordenó la disolución de los monasterios ingleses), no osaron dañar una reliquia tan venerable.