Manifiesto
Manifiesto No malinterpreten mis palabras como las de un lunático o un fanático solitario. Por el contrario, he observado largo y tendido, recopilando pruebas meticulosamente, escuchando los gritos de los afligidos y estudiando cuidadosamente la maquinaria de opresión que se disfraza bajo la apariencia de sanación. Para algunos, puedo parecer una voz aislada, una aberración dentro de una cultura que parece hipnotizada por el resplandor del progreso tecnológico. Pero sé que hay innumerables otros que comparten mi desesperación, que han observado, con el corazón dolido, a seres queridos quedar sin tratar, pacientes arruinados por terapias básicas, investigadores sofocados por intereses corporativos y comunidades abandonadas por hospitales que consideran su existencia "no rentable". Mi decisión de articular esta condena abrasadora no surge del odio a la humanidad, sino de un amor profundo por lo que los humanos podrÃan ser si tan solo arrancáramos el velo.
Se nos ha dicho durante mucho tiempo que confiemos en el sistema médico, que creamos que los médicos y enfermeras, con sus estetoscopios y batas blancas, son paradigmas de virtud. De hecho, muchos profesionales individuales dedican sinceramente sus vidas a sanar a los enfermos. Pero los individuos solos, por muy compasivos que sean, luchan inútilmente dentro de un marco institucional que socava sus intenciones más nobles a cada paso.
