El antifaz de los Bristol
El antifaz de los Bristol Los Fisher llegaron a Abilene en el verano de 1982 con un aire de refinamiento que los hacÃa destacar en el pequeño pueblo de Kansas. Dijeron venir de Duluth, Minnesota, pero nadie se molestó en comprobarlo. Se integraron con discreción, evitando preguntas, ocultando algo. Compraron una granja en ruinas y la restauraron en silencio, transformando un viejo granero en algo más que un simple almacén. Poco a poco, dejaron de aparecer en el pueblo. HabÃa algo en ellos, algo que no encajaba. Y entonces, los rumores comenzaron. Algo se movÃa en la oscuridad del granero….
El verano de 1982 trajo consigo más que calor a Abilene, Kansas. También trajo a los Fisher. Nadie en el pueblo se molestó en averiguar de dónde venÃan realmente. Llegaron en un Chevrolet impecable, con modales refinados y sonrisas ensayadas. Richard y Carol, junto a sus dos hijos pequeños, alquilaron una casa y comenzaron a tejer su nueva vida con la precisión de un cirujano.
—Es bueno tener caras nuevas por aquà —comentó el viejo Wilkins en la tienda de comestibles, mientras Richard pagaba con billetes recién planchados.
—Nos gusta el aire tranquilo de Abilene —respondió Richard con un tono calculadamente afable.
