Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Señores: nunca un gran filósofo renegarÃa de la verdad si, por azar, la oyese de labios de su barbero. Pero esto es un privilegio de los grandes filósofos. La mayorÃa de los hombres preferirá siempre, a la verdad degradada por el vulgo —por ejemplo: dos y dos, igual a cuatro—, la mentira ingeniosa o la tonterÃa sutil, puesta hábilmente más allá del alcance de los tontos.
Un discÃpulo de Mairena hizo —al dÃa siguiente— algunas intencionadas preguntas a su maestro: «¿Cómo puede un hombre poner la tonterÃa más allá del alcance de los tontos, es decir, más allá del alcance de sà mismo? Si, como usted nos enseña, la tonterÃa del hombre es inagotable, ¿dónde pondrá el hombre la tonterÃa que su propia tonterÃa no le dé alcance? Y, en general, ¿cómo puede una cosa ponerse más allá de sà misma?»