Juan de Mairena I
Juan de Mairena I (*NOTA a “conseguirlo”: «Tampoco la aspiración de las masas hacia el poder y hacia el disfrute de los bienes del espíritu ha de ser, necesariamente, como muchos suponen, una ola de barbarie que anegue la cultura y la arruine. No está probado que el principio de Clausius rija en lo espiritual como en el mundo de la materia, y que una difusión de la cultura suponga una ineluctable degradación de la misma. Difundir la cultura no es repartir un caudal limitado entre los muchos, para que nadie lo goce por entero, sino despertar las almas dormidas y acrecentar el número de los capaces de espiritualidad.» (OPP, pág. 946.).
* * *(Sobre lo apócrifo.)
Tenéis —decía Mairena a sus alumnos— unos padres excelentes, a quienes debéis respeto y cariño; pero ¿por qué no inventáis otros más excelentes todavía?
* * *(Mairena, examinador)
Mairena era, como examinador, extremadamente benévolo. Suspendía a muy pocos alumnos, y siempre tras exámenes brevísimos. Por ejemplo:
—¿Sabe usted algo de los griegos?
—Los griegos..., los griegos eran unos bárbaros...
—Vaya usted bendito de Dios.