Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Por eso yo os aconsejo — ¡oh dulces amigos!— el pensar alto, o profundo, según se mire. De la claridad no habéis de preocuparon, porque ella se os dará siempre por añadidura. Contra el sabido latín, yo os aconsejo el primum philosophari* de toda persona espiritualmente bien nacida. Sólo el pensamiento filosófico tiene alguna nobleza. Porque él se engendra, ya en el diálogo amoroso que supone la dignidad pensante de nuestro prójimo, ya en la pelea del hombre consigo mismo. En este último caso puede parecer agresivo, pero, en verdad, a nadie ofende y a todos ilumina.
(*NOTA a “primum philosophari”: «-Recuerda el viejo adagio, primum vivero, deinde philosophari: lo primero, vivir; filosofar, después.» (Unamuno, «Sobre la filosofía española [Diálogo]», 1904, incluido en Almas de jóvenes.)
El filósofo filosofa para algo más que filosofar. Primum vivero, deinde philarophari, dice el antiguo adagio latino, y como el filósofo, antes que filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar, y de hecho filosofar para vivir.» (Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida..., cap. II, «El punto de partida».).