Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Mucho me temo, sin embargo, que nuestros profesores de Literatura —dicho sea sin ánimo de molestar a ninguno de ellos— os hablen muy de pasada de nuestro.floklore, sin insistir ni ahondar en el tema, y que pretendan explicaros nuestra literatura como el producto de una actividad exclusivamente erudita. Y lo peor serÃa que se crease en nuestras Universidades cátedras de Folklore, a cargo de especialistas expertos en la caza y pesca de elementos folklóricos, para servidos aparte, como materia de una nueva asignatura. Porque esto, que pudiera ser útil alguna vez, comenzarÃa por ser desorientador y descaminante. Un Refranero del Quijote, por ejemplo, aun acompañado de un estudio, más o menos clasificativo, de toda la paremiografÃa cervantina, nos dirÃa muy poco de la función de los refranes en la obra inmortal. Recordad lo que tantas veces os he dicho: es el pescador quien menos sabe de los peces, después del pescadero, que sabe menos todavÃa. No. Lo que los cervantistas nos dirán algún dÃa, con relación a estos elementos folklóricos del Quijote, es algo parecido a esto: