Juan de Mairena I
Juan de Mairena I —El hombre ha venido al mundo a pelear. Es uno de los dogmas esencialmente paganos de nuestro siglo —decÃa Juan de Mairena a sus discÃpulos.
—¿Y si vuelve el Cristo, maestro?
—Ah, entonces se armarÃa la de Dios es Cristo*. (*Nota: armar la de Dios es Cristo: «Se aplica a las pendencias en donde todos gritan y ninguno se entiende. Y a las tremolinas y reyertas muy grandes y ruidosas.
»Según los más, proviene esta expresión de las controversias que se armaron en d Concilio de Nicea al discutirse la doble naturaleza, humana y divina, de Jesucristo» (Iribarren, El porqué..., págs. 49-50).)
***—Dadme[45] cretinos optimistas —decÃa un polÃtico a Juan de Mairena—, porque ya estoy hasta los pelos del pesimismo de nuestros sabios. Sin optimismo no vamos a ninguna parte.
—¿Y qué dirÃa usted de un optimismo con sentido común?
—¡Ah, miel sobre hojuelas! Pero ya sabe usted lo difÃcil que es eso, amigo Mairena.
***En polÃtica, como en arte, los novedosos apedrean a los originales.