Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Las obras poĂ©ticas realmente bellas, decĂa mi maestro —habla Mairena a sus discĂpulos—, rara vez tienen un solo autor. Dicho de otro modo: son obras que se hacen solas, a travĂ©s de los siglos y de los poetas, a veces a pesar de los poetas mismos, aunque siempre, naturalmente, en ellos. Guardad en la memoria estas palabras, que mi maestro confesaba haber oĂdo a su abuelo, el cual, a su vez, creĂa haberlas leĂdo en alguna parte. Vosotros meditad sobre ellas.
** *Aunque Judas no hubiese existido —decĂa mi maestro—, el Cristo habrĂa sido entregado, primero, y crucificado, despuĂ©s. El mismo amor de sus discĂpulos, la ingenuidad de Pedro... ¡QuiĂ©n sabe! De todos modos, la tragedia divina se habrĂa consumado, porque tal era la voluntad más alta. Os digo eso sin la más leve intenciĂłn de exculpar o defender a Judas Iscariote. Porque hasta ahĂ no podemos llegar.
** *Con el tĂtulo La chochez de AlcibĂades escribiĂł mi maestro una sátira profĂ©tica, que he buscado en vano entre sus papeles inĂ©ditos.
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