Juan de Mairena I
Juan de Mairena I —Y en un fantasma de mala sombra —se atrevió a observar el alumno más silencioso de la clase.
—¿Quién habla? —preguntó Mairena.
—JoaquÃn GarcÃa, oyente.
—iAh! ¿DecÃa usted?...
—En un fantasma de mala sombra, capaz de pagarme en la misma moneda. Quiero decir que he de pensarlo como un fantasma mÃo que puede a su vez convertirme en un fantasma suyo.
—Muy bien, señor GarcÃa —exclamó Mairena—; ha dado usted una definición un tanto gedeónica, pero exacta, del otro yo, dentro del solus ipse: un fantasma de mala sombra, realmente inquietante.
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