Juan de Mairena I
Juan de Mairena I El romanticismo —decÃa mi maestro— se complica siempre con la creencia en una edad de oro que los elegiacos colocan en el pasado, y los progresistas, en un futuro más o menos remoto. Son dos formas (la aristocrática y la popular) del romanticismo, que unas veces se mezclan y confunden y otras alternan, según el humor de los tiempos. Por debajo de ellas está la manera clásica de ser romántico, que es la nuestra, siempre interrogativa: ¿Adónde vamos a parar?
* * *(Sobre Shakespeare.)