Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Sed originales; yo os lo aconsejo; casi me atreverÃa a ordenároslo. Para ello —claro es— tenéis que renunciar al aplauso de los snobs y de los fanáticos de la novedad; porque ésos creerán siempre haber leÃdo algo de lo que vosotros pensáis, y aun pensarán, además, que vosotros pensáis, y aun pensarán, además, que vosotros lo habÃais leÃdo también, aunque en ediciones profanadas ya por el vulgo, y que, en último término, no lo habéis comprendido tan bien como ellos. A vosotros no os importe pensar lo que habéis leÃdo ochenta veces y oÃdo quinientas, porque no es lo mismo pensar que haber leÃdo.
* * *Huid del preciosismo literario, que es el mayor enemigo de la originalidad. Pensad que escribÃs en una lengua madura, repleta de folklore, de saber popular, y que ése fue el barro santo de donde sacó Cervantes la creación literaria más original de todos los tiempos. No olvidéis, sin embargo, que el «preciosismo», que persigue una originalidad frÃvola y de pura costra, pudiera tener razón contra vosotros, cuando no cumplÃs el deber primordial de poner en la materia que labráis el doble cuño de vuestra inteligencia y de vuestro corazón. Y tendrá más razón todavÃa si os zambullÃs en la barbarie casticista, que pretende hacer algo por la mera renuncia a la cultura universal.