El Corán
El Corán 35. Y entró en su viñedo, injusto consigo mismo. Dijo: «No creo que éste perezca nunca.
36. Ni creo que ocurra la Hora. Pero, aun si soy llevado ante mi Señor, he de encontrar, a cambio, algo mejor que él».
37. El compañero con quien dialogaba le dijo: «¿No crees en Quien te creó de tierra, luego, de una gota y, luego, te dio forma de hombre?
38. En cuanto a mÃ, Él es Dios, mi Señor, y no asocio nadie a mi Señor.
39. Si, al entrar en tu viñedo, hubieras dicho: '¡Que sea lo que Dios quiera! ¡La fuerza reside sólo en Dios!' Si ves que yo tengo menos que tú en hacienda e hijos,
40. quizá me dé Dios algo mejor que tu viñedo, lance contra él rayos del cielo y se convierta en campo pelado,
41. o se filtre su agua por la tierra y no puedas volver a encontrarla».
42. Su cosecha fue destruida y, a la mañana siguiente, se retorcÃa las manos pensando en lo mucho que habÃa gastado en él: sus cepas estaban arruinadas. Y decÃa: «¡Ojalá no hubiera asociado nadie a mi Señor!»
43. No hubo grupo que, fuera de Dios, pudiera auxiliarle, ni pudo defenderse a sà mismo.
44. En casos asà sólo Dios, la Verdad, ofrece amistad. Él es el Mejor en recompensar y el Mejor como fin.