El Corán
El Corán 36. Entre las cosas sagradas de Dios os hemos incluido los camellos de sacrificio. Tenéis en ellos bien. ¡Mencionad, pues, el nombre de Dios sobre ellos cuando están en fila! Y cuando yazcan sin vida, comed de ellos y alimentad al mendigo y al necesitado. Asà los hemos sujetado a vuestro servicio. Quizás, asÃ, seáis agradecidos.
37. Dios no presta atención a su carne ni a su sangre, sino a vuestro temor de Él. Asà os los ha sujetado a vuestro servicio, para que ensalcéis a Dios por haberos dirigido. ¡Y anuncia la buena nueva a quienes hacen el bien!
38. Dios abogará en favor de los que han creÃdo. Dios no ama a nadie que sea traidor contumaz, desagradecido.
39. Les está permitido a quienes son atacados, porque han sido tratados injustamente. -Dios es, ciertamente, poderoso para auxiliarles-.
40. A quienes han sido expulsados injustamente de sus hogares, sólo por haber dicho: «¡Nuestro Señor es Dios!» Si Dios no hubiera rechazado a unos hombres valiéndose de otros, habrÃan sido demolidas ermitas, iglesias, sinagogas y mezquitas, donde se menciona mucho el nombre de Dios. Dios auxiliará, ciertamente, a quienes Le auxilien. Dios es, en verdad, fuerte, poderoso.