El Corán
El Corán 51. Puedes dejar para otra ocasión a la que de ellas quieras, o llamar a ti a la que quieras, o volver a llamar a una de las que habÃas separado. No haces mal. Esto contribuye a su alegrÃa, a evitar que estén tristes y a que todas ellas estén contentas con lo que tú les des. Dios sabe lo que encierran vuestros corazones. Dios es omnisciente, benigno.
52. En adelante, no te será lÃcito tomar otras mujeres, ni cambiar de esposas, aunque te guste su belleza, a excepción de tus esclavas. Dios todo lo observa.
53. ¡Creyentes! No entréis en las habitaciones del Profeta a menos que se os autorice a ello para una comida. No entréis hasta que sea hora. Cuando se os llame, entrad y, cuando hayáis comido, retiraos sin poneros a hablar como si fuerais de la familia. Esto molestarÃa al Profeta y, por vosotros, le darÃa vergüenza. Dios, en cambio, no Se avergüenza de la verdad. Cuando les pidáis un objeto hacedlo desde detrás de una cortina. Es más decoroso para vosotros y para ellas. No debéis molestar al Enviado de Dios, ni casaros jamás con las que hayan sido sus esposas. Esto, para Dios, serÃa grave.
54. Si mostráis algo o lo ocultáis,... Dios lo sabe todo.
55. No pecan si se trata de sus padres, sus hijos, sus hermanos, los hijos de sus hermanos, los hijos de sus hermanas, sus mujeres o sus esclavas. ¡Temed a Dios! Dios es testigo de todo.