Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Reflexionaba paseándome por mi cuarto sobre esta brusca separación. Rosina había seguido a Joannetti, sin que éste lo notara. Un cuarto de hora después la puerta se abrió; Rosina entró. Vi la mano de Joannetti empujarla en mi cuarto; la puerta se cerró, y sentí mi corazón oprimirse...¡No entra ya más en mi casa! Unos cuantos minutos han bastado para convertir en extraños uno a otro dos viejos compañeros de quince años. ¡Oh! ¡Triste, triste condición de la humanidad, no poder jamás encontrar un solo objeto estable en el cual depositar el más mínimo de sus cariños!