Viaje alrededor de mi habitacion

Viaje alrededor de mi habitacion

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Con que ya te has casado, mi querido Joannetti», le dije riéndome. No estaba él prevenido más que contra mi cólera; de suerte que todos los preparativos no sirvieron para nada. Cayó de pronto en su actitud ordinaria, y hasta un poco más bajo, puesto que se echó a llorar. «¡Qué quiere usted señor! —me dijo con voz alterada—; había dado mi palabra.» «Eh, ¡qué caramba!, has hecho bien, amigo mío; ¡ojalá estés contento con tu mujer y sobre todo contigo mismo! ¡Ojalá tengas hijos que se te parezcan! Es preciso, pues, que nos separemos.» «Sí, señor; tenemos el propósito de ir a establecernos en Asti.» «¿Y cuándo quieres marcharte?» En este punto, Joannetti bajó los ojos como confuso y respondió bajando la voz dos tonos: «Mi mujer ha encontrado un traficante de su país que se vuelve en el coche vacío y se marcha hoy mismo. Sería una buena ocasión; pero... sin embargo... esperaré a cuando el señor disponga..., aunque una ocasión así será difícil volver a encontrarla.» «Eh, ¡cómo!, ¿tan pronto?, le dije. Un sentimiento de pena y de afecto, entremezclado con una fuerte dosis de despecho, me hizo callar un instante. «No, seguramente —le respondí con alguna dureza—, no le detendré a usted; puede usted irse ahora mismo, si eso le conviene.» Joannetti se puso pálido. «Sí, vete, amigo mío; vete con tu mujer; sé siempre tan bueno, tan honrado como lo has sido conmigo.» Dejamos arregladas unas cuantas cosas; le dije con tristeza adiós; salió. Aquel hombre me servía desde hacía quince años. Un instante nos ha separado. No le he vuelto a ver más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker