Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Pero que no se vaya a acusarle de ingratitud por haber abandonado a su amo tan bruscamente. Yo conocía su propósito hacía tiempo y me había opuesto sin razón. Un comisionista vino muy de mañana a darme esta noticia, y tuve tiempo, antes de volver a ver a Joannetti, de encolerizarme y de calmarme; lo cual le ahorró los reproches que esperaba. Antes de entrar en mi cuarto hizo como que hablaba en alta voz con alguien desde la galería, para hacerme creer que no tenía miedo, y armándose con todo el descaro que podía caber en una buena alma como él era, se presentó con aire resuelto. Vi en seguida en su cara todo lo que pasaba en su alma, y no me disgustó en modo alguno. Los maldicientes de nuestros días han asustado de tal modo a las gentes sencillas con los peligros del matrimonio, que un hombre que acaba de casarse se parece con frecuencia a un hombre que acaba de sufrir una caída espantosa sin hacerse daño, y que está a la vez aturdido por el susto y por la satisfacción; lo cual le da un aire ridículo. No era, pues, extraño que los actos de mi fiel servidor sufriesen el contragolpe de lo raro de su situación.