Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Sería inútil hablar de las dimensiones de mi nuevo cuarto. Se parece tanto al primero, que se les confundiría al pronto, si por una precaución del arquitecto no tuviese el techo una inclinación oblicuamente del lado de la calle, dando al tejado la dirección que exigen las leyes de la hidráulica para dar salida al agua de la lluvia. Recibe la luz por una sola abertura de dos pies y medio de ancho por cuatro pies de alto, estando unos seis a siete pies aproximadamente por encima del piso, y se llega hasta ella por una escalerilla.
La elevación de mi ventana por encima del suelo es una de las circunstancias favorables, que pueden ser debidas lo mismo al azar que al genio del arquitecto. La luz casi perpendicular que extendía por mi recinto le daba un aspecto misterioso. El antiguo templo del Panteón recibe la luz de una manera análoga. Además, ningún objeto exterior podía distraerme. Semejante a los navegantes que, perdidos en el vasto océano, no ven más que el cielo y el mar, yo no veía más que el cielo y mi cuarto, y los objetos exteriores más cercanos sobre los cuales podía llevar mi mirada eran la Luna y la estrella de la mañana; lo cual me ponía en una relación inmediata con el cielo y daba a mis pensamientos un vuelo elevado, que jamás habrían tenido de haber escogido mi vivienda en un piso bajo.