Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion He comenzado mi viaje a las ocho de la noche en punto. Hacía buen tiempo y prometía hacer una hermosa noche. Había tomado mis precauciones para que no me molestaran las visitas, que son muy raras en las alturas en que vivía, en las circunstancias, sobre todo, en que me encontraba entonces y para estar solo hasta medianoche. Cuatro horas bastaban ampliamente para la ejecución de mi empresa, no queriendo hacer esta vez más que una simple excursión alrededor de mi cuarto. Si el primer viaje ha durado cuarenta y dos días es porque no había dependido de mí hacerlo más corto. No quería tampoco sujetarme a viajar mucho tiempo en coche como antes, persuadido de que un viajero pedestre ve muchas cosas en que no se fija el que va en diligencia. Resolví, pues, ir alternativamente, y según las circunstancias, a pie o a caballo, nuevo método que todavía no he dado a conocer y cuya utilidad pronto habrá de verse. En fin, me proponía tomar notas por el camino y escribir observaciones a medida que las fuera haciendo, para no olvidar nada.
