Viaje alrededor de mi habitacion
Viaje alrededor de mi habitacion Tal era sobre mí el efecto de aquella zapatilla, sin que, no obstante, pueda decir con certeza cuál de los dos, la zapatilla o yo, era la serpiente; pero según las leyes de la Física, la atracción debía ser recíproca. Es bien seguro que esta influencia funesta no era en modo alguno una ilusión de mi imaginación. Me sentía tan realmente y tan fuertemente atraído, que estuve dos veces a punto de soltar su mano y dejarme caer. Sin embargo, como el balcón al cual quería ir no estaba exactamente debajo de mi ventana, sino un poco ladeado, vi perfectamente que por la fuerza de gravitación, descubierta por Newton, combinada con la atracción oblicua de la zapatilla, habría seguido yo en mi caída una diagonal y habría venido a caer sobre una garita que no me parecía más grande que un huevo desde la altura en que me encontraba; de suerte que mi objetivo no lo habría conseguido... Me agarré, pues, con más fuerza todavía a la ventana y, haciendo un esfuerzo de resolución, logré levantar los ojos y mirar al cielo.