En una pension alemana
En una pension alemana —Esta tarde llegarán dos nuevos huéspedes —dijo el gerente de la pensión, colocando una silla para mà ante la mesa donde se servÃa el almuerzo—. Acabo de recibir la carta donde me lo comunican. La baronesa de Gall va a enviarnos a su hijita para hacer la «cura»; es muda la pobrecilla. Estará con nosotros un mes, al cabo del cual va a venir la baronesa en persona.
—La baronesa de Von Gall —exclamó Frau Doktor, que entraba en el comedor, venteando materialmente el nombre—. ¿Va a venir aquÃ? Deporte y Salón traÃa su retrato la semana pasada precisamente. Tiene amistad con la familia imperial. He oÃdo decir que la Kaiserin le habla de tú. ¡Oh, es encantador! Seguiré el consejo de mi médico, y pasaré seis semanas extra aquÃ. No hay nada como el trato con la gente joven.
—Pero la niña es muda —osó afirmar el gerente con aire apologético.
—Bah, y eso ¿qué importa? Los niños infortunados tienen unas maneras tan delicadas...
