Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Por cuál de los dos caminos habÃan tomado los chasquis, ésa era la cuestión.
Los bañados del Cuero no permitirÃan saberlo; los hallarÃamos anegados.
Disimulando mi contrariedad y pensando en lo que harÃa si mis conjeturas se realizaban, es decir, sino podÃamos tomarles el rastro a los heraldos, llegué al Cuero.
Allà nos quedamos ayer esperando las mulas, Santiago amigo.
Te cumpliré, pues, cuanto antes mi oferta, para poder seguir viaje y llegar hoy siquiera a Laquinhan, que es donde me propongo dormir.
Estamos a orillas del Cuero, del famoso Cuero, adonde no pudo llegar el general Emilio Mitre, cuando su expedición, por ignorancia del terreno, costándole esto el desastre sufrido. Y sin embargo, llegó a Chamalcó, y de allà contramarchó dejando el Cuero seis leguas al norte.
Es verdad que el General buscaba también la Amarga en su marcha de retroceso, creyendo en las anotaciones de las malas cartas geográficas que circulan con la Amarga pintada como una gran laguna, siendo asà que no es sino un inmenso cañadón.
Son los desagües del RÃo Quinto, ya sabes, y lo más parecido que puedo indicarte son los desagües del RÃo Cuarto o sean los cañadones de Lobay.