Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La mula siguió bellaqueando, se le salió de entre las piernas y él quedóse colgado.

Permaneció así como un Judas, largo rato, esperando que alguien le ayudase a salir del aprieto; pero en vano.

Los que le seguían, aciertan a pasar por allí.

Llegó la noche.

El arriero, con la rapidez del pensamiento, concibió una estratagema.

Dejó que la partida se aproximara, poniendo la cara lánguida y cuando al resplandor de la luna vinieron a verle, dijo con voz cavernosa.

¡Viva Quiroga!

La partida, al oír hablar un muerto, huyó, poseída de terror pánico, sujetando los pingos quién sabe dónde.

El arriero se salvó así.

Pero aquella actitud no podía prolongarse demasiado.

Era incómoda.

Procuró salir de ella. Buscó su cuchillo; con los corcovos de la mula lo había perdido.

Era una verdadera fatalidad. No tenía con qué cortarse los cabellos, y como eran muy largos, no alcanzaba con la mano a desasirlos del gajo en que estaban enredados.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker