Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles Me creía un conquistador, un Napoleón chiquito.
De improviso sentí, como si la cabeza se me escapara; hice fuerzas con la cabeza, endureciendo el pescuezo; la tierra se movía; yo no estaba del todo despierto, ni del todo dormido. La cabecera seguía escapándoseme, creí que soñaba, fui a darme vuelta y un objeto con cuatro patas, negro y peludo, corrió… Había hecho cabecera de una, mulita.
Los héroes como yo tienen sus visiones así, sobre reptiles, y las páginas de nuestra historia no pueden terminar sino poniendo al fin de cada capítulo el terrible lasciate ogni speranza.
Dejemos dormir a mi gente un rato, mientras yo compongo mi cabecera.