Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Cuán cierto es que el hombre no alcanza a ver más allá de su nariz!

Llamé, para no dormirme, a Francisco, mi lenguaraz, y de pregunta en pregunta, llegué a asegurarme de que no tardaríamos muchas horas en hallarnos entre las primeras tolderías.

Díjome que poco antes de llegar a donde íbamos parar se apartaban varios caminos; que debíamos ir con mucho cuidado para no tomar uno por otro; que él era baqueano, pero que podía perderse, haciendo mucho tiempo que no había andado por allí:

—Pues entonces no conversemos; no vayas a distraerte con la conversación y nos extraviemos —le contesté.

Y esto diciendo, sujeté de golpe el caballo, esperé a que toda la comitiva estuviese junta, y previne que de un momento a otro íbamos a llegar a donde se apartaban varios caminos, no tardando en encontrarnos entre las primeras tolderías; que tuvieran cuidado, que quien primero notara otros camino o toldos, avisara.

Marchamos un rato en silencio, oíase de cuando en cuando el relincho de los caballos, y constantemente el cencerro de las madrinas.

De repente oyóse una carcajada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker