Una excursión a los indios Ranqueles
Una excursión a los indios Ranqueles —Y por mis desgracias, como sir Walterio Raleigh —le contesté, diciéndome para mi capote—: Asà es el mundo, trabajamos por hacernos célebres en una cuerda y lo conseguimos por el lado del ridÃculo.
¡Nos cuesta tanto conocernos!
Crisóstomo continuó:
—Yo vivÃa en el valle del cerro de Intiguasi.
Este cerro está cerca de Achiras, y su nombre significa en quichua, si no ando desmemoriado en mis recuerdos etnográficos y filográficos, casa del sol. Diéronselo los incas en una de sus famosas expediciones por la parte oriental de la Cordillera. Inti, quiere decir sol, y guase casa.
—VivÃa con mis padres, cuidando unas manadas, una manada de ovejas pampas y otras de cabras.
También hacÃamos quesos. No nos iba tan mal. Hubo una patriada, en la que salieron corridos los colorados con quienes yo me fui, porque me arrió don Felipe —se referÃa a Saa— [9], anduve a monte mucho tiempo por San Luis, y cuando las cosas se sosegaron, me volvà a mi casa. Los colorados nos habÃan saqueado. Los pobres siempre se embroman. Cuando no son unos, son otros los que les caen. Por eso nunca adelantamos. Seguimos trabajando y aumentando lo poco que nos habÃa quedado hasta que me desgracié…